La llegada de Abelardo de la Espriella a la Presidencia representaría un giro radical en la estrategia de seguridad nacional, con medidas que tendrían efectos directos sobre departamentos como Nariño, uno de los más afectados por el conflicto armado, el narcotráfico y la presencia de estructuras ilegales.
Se trata de una política de «mano dura» con la que busca recuperar el control territorial mediante operaciones militares, fortalecimiento de la Fuerza Pública, uso de inteligencia artificial, drones y el fin de las negociaciones con grupos armados ilegales.
Uno de los puntos con mayor impacto para Nariño sería la lucha contra los cultivos ilícitos. El programa de gobierno propone la erradicación masiva de coca utilizando todas las herramientas legales disponibles, incluida la fumigación aérea, medida que podría afectar especialmente a municipios de la costa pacífica y del piedemonte nariñense donde se concentra gran parte de estas siembras.
En el sector rural, el candidato plantea desarrollar el programa Cosecha Solidaria, incorporar dos millones de nuevas hectáreas productivas y generar cientos de miles de empleos rurales en todo el país. Estas iniciativas buscarían ofrecer alternativas económicas para zonas campesinas afectadas por la violencia y la pobreza.
La propuesta también contempla fortalecer la cooperación internacional en seguridad y recuperar el control de corredores estratégicos utilizados por organizaciones criminales, un tema que cobra relevancia en Nariño por su condición fronteriza con Ecuador y por la importancia del Puerto de Tumaco para la economía y la seguridad nacional.
En materia económica, De la Espriella propone reducir impuestos a las empresas, impulsar la inversión privada y fortalecer sectores productivos, medidas que podrían influir en proyectos portuarios, logísticos y agroindustriales que se desarrollan actualmente en el departamento.